11 mayo 2018

Cáritas y el Comercio Justo.


Puede que en algunas ocasiones nos hayamos preguntado por qué Cáritas realiza actividades de comercio justo y de dónde nace esta línea de trabajo. Nuestro trabajo por la justicia nos lleva a construir un modelo de economía solidaria por medios de acciones significativas como es el comercio justo.

En numerosas ocasiones encontramos en la Doctrina Social de la Iglesia claras críticas al modelo socioeconómico vigente. Además se expresa la necesidad de construir otro modelo económico, donde el comercio juega un papel fundamental.

Para Cáritas, el Comercio Justo no es una moda externa a la cual nos "subimos de prestado" forma parte de nuestra misión de promover el desarrollo integral de personas y pueblos, especialmente de los más pobres y excluidos y de nuestra visión de ser testimonios de la fraternidad de la comunidad cristiana con todas las personas, en especial con las más empobrecidas y excluidas, optando por una sociedad más solidaria, justa y participativa.

Pero qué es el comercio justo. Es una forma alternativa de comercio promovida por organizaciones sociales y políticas que promueven una relación comercial justa entre productores y consumidores, aplicando unos criterios éticos y permitiendo a los consumidores adquirir productos de  gran calidad.

Las normas que aplica el comercio justo son:
  • Relación más directa entre productor y comprador, eliminando intermediarios. 
  • Los productores reciben un salario justo por su trabajo. 
  • Igualdad entre hombre y mujer.
  • Ausencia de explotación infantil.
  • La producción debe respetar y favorecer el entorno social y medioambiental.
  • El producto debe ser de calidad y certificada por los sellos de Comercio Justo.
  • Las estructuras de funcionamiento deben favorecer la participación. 
Quienes hacen posible el comercio justo:

- los productores:
El Comercio Justo trabaja por la dignificación del esfuerzo y reconocimiento de los productores. Los productores son artesanos, agricultores… principalmente de países del sur que, frente al abuso que el mercado internacional hace de su trabajo y de sus formas de vida, optan, asumiendo los criterios éticos del Comercio Justo, por un sistema que dignifica su trabajo y su vida. El Comercio Justo engloba a nivel mundial a más de un millón de pequeños productores y trabajadores.

- los importadores:
Son organizaciones que vinculan a los productores con el mercado internacional. Compran a las organizaciones productoras, pagándolas un precio establecido de común acuerdo y distribuyen sin más intermediarios los productos a los puntos de venta, facilitando la financiación por adelantando de la producción. Las importadoras también labores de asesoramiento técnico y de gestión y organizan campañas de sensibilización dirigidas a reivindicar la necesidad de introducir criterios éticos en las relaciones comerciales.

- los puntos de venta:
Son espacios dedicados a la venta de productos de Comercio Justo. En ellos, voluntarios atienden a personas que se acercan para adquirir estos productos a la vez que dan a conocer el comercio justo y sensibilizan sobre la realidad de los países productores.

El próximo 12 de mayo celebraremos, junto a otras muchas organizaciones, el Día Mundial del Comercio Justo. Te invitamos a unirte y ser comercio justo incorporando a tu economía un consumo resposnable y justo.

En nuestra Cáritas Diocesana de Cádiz celebraremos una jornada de puertas abiertas en sábado 12 de mayo de 11'30 a 13'30 horas y de 18'00 a 21'00 horas en el Centro de Cooperación Internacional Kuyapayana en el Barrio de El Pópulo de Cádiz.


Manifiesto del Día Mundial Comercio Justo 2018
Hoy, como cada segundo sábado de mayo, celebramos el Día Mundial del Comercio Justo.
En este día tan especial queremos recordar a los millones de personas de todo el mundo que están detrás de los productos que consumimos y que sufren insoportables formas de explotación, aún presentes en pleno siglo XXI.
Hoy, queremos recordar que esa explotación no es circunstancial o una práctica aislada en un sector concreto o en una cadena de suministro. La obtención del máximo beneficio económico, regla que rige nuestro sistema, impone la depredación de los recursos naturales y la explotación laboral, imposibilitando el respeto a los Derechos Humanos y al medioambiente.
Esta realidad no entiende de fronteras ni países. Se da con más gravedad donde por razones históricas, culturales y económicas existen condiciones favorables para ello. Se da, en resumen, donde no se permite la denuncia, ni existe la transparencia, donde existe menos protección social y sindical.
Es por ello que nuestra lucha es global. Una lucha que denuncia las injusticias allá donde se dan. Una lucha que denuncia los abusos de las multinacionales cuyos beneficios se reparten entre una minoría pero cuyas consecuencias pagamos todos. Una lucha que exige a los representantes políticos el desarrollo de políticas públicas para el cuidado todos, especialmente de los más vulnerables.
Pero también es una lucha que celebra que otro modelo económico y comercial es posible. Un modelo donde los Derechos Humanos y del medioambiente, donde los cuidados y los derechos están en el centro de nuestra actividad económica. Hoy, el Comercio Justo nos vestimos de fiesta y celebramos que millones de personas, día a día, hacemos posible otro modelo de producción y consumo que respeta la vida y el planeta, ¡hoy celebramos que otro mundo es posible!
¡HOY CELEBRAMOS QUE SOMOS COMERCIO JUSTO!
¡ÚNETE AL COMERCIO JUSTO!
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