20 junio 2015

No debemos vivir “sólo de pan”



Esta semana, Cáritas ha esperado con ansias la encíclica del Papa Francisco "Laudato Si, el Cuidado de Nuestro Hogar Común". Pareciera que otras personas alrededor del mundo también están muy interesadas en este documento. Es como si hubiera una necesidad apremiante de liderazgo mundial, ya que quienes han sido electos como administradores del medioambiente y los promotores de la ecología humana han sido ineficaces, y lo que menos hay en el mundo es armonía.

Uno de los temas centrales de la labor de Cáritas es ayudar a las comunidades a responder al cambio climático y a estar preparadas para su impacto, pero nuestro trabajo va mucho más allá de los asuntos ambientales. Parte de nuestra labor es reparar los desequilibrios mundiales y crear armonía en la creación de Dios.

Cuando perjudicamos el medioambiente lo perjudicamos todo. Necesitamos aire para respirar y alimentos para comer. ¿Cómo sobrevivimos si atacamos a los que nos sostiene y al resto de la creación? Así como somos una sola familia humana también debemos ser uno con nuestro medioambiente. Se trata de un estilo de vida, pero también de restaurar nuestra relación con Dios y con Jesucristo, su hijo amado, que vive en las comunidades que están siendo destrozadas por injusticias meteorológicas, económicas y sociales, mientras que gran parte del mundo les da la espalda.

La misión de Cáritas es servir, acompañar y defender a los pobres, así como lo hizo Cristo. Cuidar de la creación quiere decir velar por las personas que están en los márgenes, la gente que no tiene acceso a alimentos, educación y atención médica, aquellos que sufren opresión y discriminación. Nosotros no sólo salvamos vidas, como dijo el Papa, esto no es suficiente y Cáritas trabaja para asegurar que la gente pueda tomar su destino en sus propias manos. Construimos comunidades resilientes que puedan evitar o mitigar desastres – muchos de los cuales son ocasionados por cuestiones climáticas como inundaciones, sequías y huracanes. En nuestra incidencia, promovemos las voces de los pobres, no sólo denunciando sistemas que dañan a aquellos que viven en la pobreza, sino también intercambiando y fomentando las mejores prácticas, incluyendo aquellas en la lucha contra el hambre y para la protección de nuestro medioambiente.

Nuestra visión estratégica para los próximos cuatro años es Una sola Familia Humana, Cuidando de la Creación. Esto se debe a que hemos sentido un llamado fuerte y constante del Papa Francisco. Él tomó su nombre en honor a San Francisco de Asís “el hombre pobre, el hombre de paz, el hombre que ama y protege la creación”. En Evangelii Gaudium nos recordó que nuestro mandato como cristianos es “ir a todo el mundo y proclamar la buena nueva a toda la creación” y restaurar nuestra relación con Dios porque no somos sólo beneficiarios de la creación, somos sus guardianes.

La Biblia frecuentemente nos habla del estilo de vida. Por ejemplo, habla de cómo comer. Nos enseña a compartir y dice que no debemos vivir “sólo de pan”. Asimismo, nuestra labor de restaurar la armonía mundial se inspira en las vidas de las primeras comunidades cristianas y la forma en que compartían recursos.

El objetivo de la labor de Cáritas es contribuir al florecimiento humano. Se trata de tomar en cuenta a las generaciones futuras y luchar contra lo que pone la vida en peligro. El Santo Padre nos ha advertido una y otra vez del peligro de la cultura de despilfarro y la “globalización de la indiferencia” hacia nuestro prójimo. No podemos ser Cáritas sin escuchar esta voz al trabajar en comunión hacia una globalización de amor y solidaridad. Servimos a los pobres con los que Cristo mismo se identificó. Sirviendo a los pobres servimos a nuestro Señor. Llevamos un mensaje de esperanza, al igual que lo hará el Papa Francisco con su encíclica y como lo ha estado haciendo desde que fue electo. De esta forma, somos verdaderamente Cáritas.

De P. Pierre Cibambo Ntakobajira, 
Asistente Eclesiástico de Caritas Internationalis

07 junio 2015

¿Qué haces con tu hermano? Construir la red fraterna.


Nuestra época está marcada por las desigualdades sociales, la pobreza, el hambre, y sobre todo la pérdida de derechos fundamentales... La exclusión de las personas y las familias más pobres crece de forma escandalosa. Los ricos son más ricos, y los pobres son más pobres, más numerosas y con menos derechos. Millones de personas han quedado tiradas, "descartadas", excluidas, en la cuneta de nuestra sociedad, de nuestro mundo.

Ante esta situación de empobrecimiento y pérdida de derechos, reafirmamos, una vez, más la centralidad y la prioridad de la persona humana por encima de cualquier interés político, ideológico o económico.

El lamento de las víctimas que provoca la injusticia estructural del sistema capitalista retumba en nuestros oídos permanentemente y golpea nuestras conciencias para que nos permanezcamos indiferentes (cf. Ex 3). Escapemos de la "globalización" de la indiferencia", que nos lleva a pensar sólo en nosotros mismos y nos vuelve insensibles al sufrimiento del prójimo. Martin Luther King decía: "No me duelen los actos de la mala gente, me duele la indiferencia de la gente buena".

Ha llegado el momento para conmovernos y movernos, para encontrarnos con los hermanos caídos. Somos guardianes del bienestar de nuestros hermanos y hermanas, somos guardianes de sus derechos, de los que reconocen nuestra dignidad inalienable. Por ello, desde Cáritas, queremos convocar a todos a vivir la fraternidad comprometida.

"La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza" dice el papa Francisco. También la medida de nuestra grandeza humana y cristiana vendrá determinada por la respuesta que vayamos dando con nuestra vida práctica a esta pregunta: ¿qué has hecho con tu hermano? "Lo que hicisteis a uno de estos hermanos mío más pequeños, a mi me lo hicisteis" (Mt 25, 40).

Por eso es necesario comprometerse en la transformación radical de esta sociedad, para construir una alternativa más humana, fraterna y solidaria en la que:
  • Todo se ponga al servicio de los seres humanos, especialmente los más empobrecidos.
  • Se garantice a todo el mundo la vivienda, la salud, la enseñanza y el trabajo dignos.
  • Se asegura la calidad de los servicios públicos evitando convertirlos en negocio privado.
  • Toda la ciudadanía pueda disponer de una renta mínima para vivir dignamente.
  • El capital y las finanzas estén controladas por los poderes públicos.
  • Se aseguren unos servicios sociales adecuados, que atiendan verdaderamente a los sectores más vulnerables para que puedan vivir con dignidad.
  • Hay justicia distributiva real para que el bien común prevalezca sobre el bien privado.
Cáritas Española, Campaña Institucional 2014-2015. "¿Qué haces con tu hermano". Manifiesto. Cuaderno de adultos, 51.