14 febrero 2014

Cáritas con el pueblo de Filipinas


LA EMERGENCIA EN FILIPINAS TRES MESES DESPUÉS DEL TIFÓN HAIYAN

 SITUACIÓN ACTUAL

Tres meses después del paso del tifón Haiyan por Filipinas, continúan las labores de EMERGENCIA, a la vez que comienzan las de recuperación y rehabilitación integral en las zonas afectadas por la tormenta más destructiva de la historia del país.

Con vientos de más 313 Km/hora, el tifón –que tocó tierra el 8 de noviembre de 2013–, arrasó pueblos, ciudades y sus infraestructuras. Se estima que 6.201 personas murieron en la tormenta y 1.785 todavía están desaparecidas.

Las zonas más afectadas han sido Palawan, Aklan, Antique, Capiz, Ilo-ilo, Cebu, Samar Este y Leyte, en el archipiélago central de Filipinas (Visayas).

Los datos suministrados por los organismos gubernamentales filipinos subrayan un panorama desolador: unas 3.424.600 familias (16.078.181 personas) afectadas y otras 890.895 (más de 4 millones de personas) desplazadas a otras regiones del país. Además, los fuertes vientos y las lluvias dejaron 550.928 viviendas destruidas y 589.404 parcialmente dañadas.

El Gobierno y organismos internacionales estiman los daños en infraestructuras y en la agricultura en unos 6.000 millones de euros.

El esfuerzo realizado por las instituciones gubernamentales, la Iglesia filipina y los actores humanitarios ha sido enorme.

En la emergencia, la logística ha sido un reto: la complicada geografía del país y la acción devastadora del tifón hicieron difícil llegar a las zonas afectadas, y esto, unido al deterioro de las comunicaciones, dificultaba el seguimiento de lo que estaba pasando.

Ahora y pasados tres meses del desastre, aún persisten las necesidades de ayuda humanitaria de alimentos, vivienda y otros servicios básicos en muchas regiones.

 ACTUACIONES DE LA IGLESIA LOCAL Y DE LA RED CÁRITAS

Primeras actuaciones

La Iglesia local, Cáritas Filipinas y toda la red internacional de Cáritas se ha volcado en la atención a los damnificados por la emergencia, atendiendo a alrededor de 500.000 personas con alimentos, agua y refugio.

Días antes del tifón, Cáritas Filipinas había comenzado a asesorar a las diócesis que podían resultar afectadas por la tormenta, sobre las posibles respuestas. 

En las primeras horas, Caritas Filipinas coordinó la distribución de alimentos y agua a las poblaciones afectadas, con la colaboración de Cáritas Manila, la Iglesia Filipina y las diócesis cercanas a las zonas devastadas.

También desde los primeros instantes de la emergencia, la Red Internacional de Cáritas aunó sus esfuerzos para, apoyar económicamente el trabajo de la Cáritas local, y, reforzar los aspectos técnicos y operativos de sus intervenciones.

Así, Cáritas Internationalis puso en marcha la coordinación de toda la Red para canalizar la ayuda de emergencia y apoyar a Cáritas Filipinas en la fase de valoración de daños e identificación de necesidades. Se crea, el Equipo de Apoyo de Respuesta de Emergencias de la Red (ERST).

Llamamiento de emergencia (EA) a la Red Internacional de Cáritas

Una vez evaluados los daños y las mayores prioridades de los damnificados, Cáritas Filipinas lanzó un llamamiento de emergencia a la Red Internacional de Cáritas. Cáritas Española como parte de la red  contribuiría con 4,9 millones de euros para  la primera fase de la respuesta (5 meses siguientes al paso del Tifón) y que finalmente se ha ampliado a unos 5,6 millones de euros. Estas ayudas se centrarían en 55.000 hogares especialmente vulnerables (unos 275.000 beneficiarios) de nueve diócesis.

Beneficiarios de esta actuación

Dentro de este Plan de Respuesta a la Emergencia, Caritas ha atendido hasta la fecha a unas 200.000 personas. Los principales beneficiarios han sido:

- Niños de 12 meses a 5 años. 
- Mujeres embarazadas y/o lactantes. 
 - Personas mayores.
- Personas con discapacidades.
- Hogares en que las madres son cabeza de familia.
- Comunidades indígenas.

Todos ellos vivían en hogares destruidos, con familiares fallecidos o desaparecidos, y en condiciones de vulnerabilidad. Por este motivo, Cáritas, en coherencia con su modelo de cooperación fraterna y en su empeño de estar al lado de los últimos y no atendidos, dio prioridad a estas personas durante la distribución de los materiales de primera necesidad: agua, alimentos, refugio…

Su identificación y registro se realiza gracias a la información disponible a nivel de las comunidades y de las caritas diocesanas, y a la coordinación lograda por la red de Cáritas y la Iglesia filipina.

En la mayoría de las zonas afectadas, Cáritas colaboró en mantener el orden durante la distribución de materiales así como  en la limpieza de los lugares donde se realizaban. La mayor parte de las iglesias han servido como lugar de distribución de materiales. En las zonas donde las capillas estaban devastadas las distribuciones se desarrollaban en salones comunitarios, canchas deportivas o locales administrativos utilizables.

 Sectores de actuación

El objetivo de la actuación de Cáritas se ha centrado, en la atención a los hogares más afectados por el tifón, especialmente los que se encontraban en zonas de difícil acceso o aisladas a las que no llegaba la ayuda gubernamental. Nuestra prioridad ha sido mejorar su acceso a la alimentación, vivienda y otras necesidades básicas derivadas de la catástrofe.

En este contexto, la red Cáritas está centrando sus esfuerzos de emergencia en los siguientes sectores:

1. Alimentos:

Nuestro objetivo ha sido intentar que las personas más vulnerables pudieran satisfacer sus necesidades básicas. Para ello, la red Cáritas ha distribuido paquetes de alimentos que contenían arroz y lentejas entre 23.000 hogares.

Además, cuando los mercados locales empezaron a funcionar y se encontraban bien abastecidos, se ofrecieron subvenciones directas a 30.000 hogares para que pudieran comprar alimentos.

Al mismo tiempo, Cáritas desarrolló un programa de dinero por trabajo para que las personas colaboraran en las tareas de desescombro y limpieza a cambio de ayuda económica para sus compras.

2. Vivienda/refugio:

Más de un millón de hogares están total o parcialmente destruidos. Nuestros esfuerzos se han encaminado a ayudar a las personas que han perdido sus casas para que pudieran reconstruir su dinámica familiar lo más rápidamente posible.


Las Cáritas Diocesanas filipinas identificaron unos 20.000 hogares (aproximadamente 100.000 personas), que aún no habían recibido alojamiento por parte del Gobierno u otras organizaciones. Entre ellos, Cáritas ha distribuido kits de refugio consistentes en lonas de plástico, martillo, clavos y cuerdas. También ha puesto a su disposición bienes de uso comunitario como moto sierras para despejar escombros y cortar árboles caídos. De esta manera, obtienen y reutilizan la madera de las viviendas dañadas para construir refugios.


3. Materiales de emergencia:

Cáritas ha colaborado en la distribución de materiales indispensables para una cierta normalización de las condiciones de vida.

- Hogar: Cáritas está distribuyendo kits para 55.000 hogares (275.000 personas), que contienen utensilios de cocina, mantas, mosquiteros, colchonetas de dormir…

- Higiene: Cáritas también está facilitando artículos de higiene entre los 55.000 hogares antes mencionados. Estos kits están pensados para familias de cinco miembros y para una duración de un mes.

- Apoyo Psicosocial: Dado el impacto de la tragedia, los daños que ha causado y el número de familias desplazadas y de víctimas, se ha hecho esencial este trabajo, que sin duda tendrá relevancia en fases posteriores de rehabilitación. Los miembros de las comunidades más vulnerables recibirán un asesoramiento psicosocial directo para aprender a integrar mejor el impacto de la catástrofe.

4. Recuperación de medios de vida:

Con el fin de restaurar el acceso a las fuentes de ingresos y alimentos que permitan trabajar en la “normalización” de medios de vida y producción familiar, uno de los proyectos de Cáritas es ofrecer equipos de producción pesquera (105 barcos de pesca, motores, redes…) a 525 familias de las comunidades costeras.

Las Diócesis están identificando y animando a los artesanos locales (pequeños armadores) a construir barcos de pesca y proporcionar los materiales necesarios –incluyendo motores y utensilios– para contribuir a que las familias de pescadores sean capaces de recuperar su fuente de ingresos.

En las zonas donde las familias dependen de la agricultura de subsistencia como fuente primaria de alimento, las CCDD trabajan en la identificación de las familias que reciben kits de insumos agrícolas: semillas de diferentes hortalizas locales, herramientas de cultivo, aves de corral y kits de jardinería que sirvan para la base para la posterior etapa de rehabilitación. La idea se centró en la distribución de kits a casi 12.900 hogares en las comunidades del interior.

También Cáritas apoya la puesta en marcha de infraestructuras para el cultivo y la explotación de algas marinas; una iniciativa que beneficiará a 1.000 hogares.

Participación de la población filipina

Cáritas quiere reconocer la alta participación de los beneficiarios de sus actuaciones, que comenzó con la implicación de las comunidades durante la evaluación de daños ocasionados por el tifón. De esta manera, los equipos diocesanos y las personas de Cáritas pudieron coordinarse con los líderes comunitarios y los funcionarios locales para identificar las necesidades específicas y a las personas más vulnerables.

También queremos insistir en la enorme contribución de los voluntarios, que han sido una incalculable ayuda en la respuesta a esta emergencia.

Todo este trabajo se ha visto facilitado por la estructura y el personal que forman parte de las los Centros Diocesanos de Acción Social (CDAS) y las Comunidades Eclesiales de Base, que son los principal agentes de desarrollo social y pastoral de Filipinas, y que fueron los primeros en estar al lado de los damnificados, antes de que llegaran los equipos internacionales.

ACTUACIONES DE CÁRITAS ESPAÑOLA

Tres meses después de la tragedia, Caritas Española (CE) sigue apoyando la labor de Cáritas Filipinas.

En noviembre, sólo 48 horas después del paso de Haiyan, Caritas Española, hizo una primera contribución de 200.000 euros a Caritas Filipinas para paliar las necesidades más urgentes: agua, alimentos, medicinas, material de saneamiento y de refugio/albergue.

Al mismo tiempo, la Confederación Cáritas España lanzó la campaña “Cáritas con Filipinas” para movilizar la solidaridad de los donantes con las víctimas del desastre, que a fecha de cierre de este informe han aportado 5,4 millones de euros.

Cáritas Española colabora en esta tarea no sólo económicamente, sino con apoyo técnico y operativo. Un técnico de Emergencias de Cáritas Española se ha desplazado a Filipinas para formar parte del Equipo de Apoyo de Respuesta de Emergencias de la Red Cáritas que está trabajando en terreno. Este grupo de trabajo se encarga, desde diferentes especialidades, fortalecer y potenciar las actuaciones de Cáritas Filipinas; de mejorar el impacto, la calidad y la coherencia de dichas actuaciones; y de animar y apoyar el trabajo de coordinación de la red nacional e internacional de Caritas.

ACTUACIONES DE CÁRITAS DIOCESANA DE CÁDIZ Y CEUTA

Desde el primer momento que se hace el llamamiento de emergencia, Cáritas Diocesana se moviliza en la difusión de la información que nos llega desde Filipinas.

Se realizan comunicaciones a los párrocos y Cáritas de la Diócesis. Invitamos a mantener presente y visible esta emergencia y a movilizar a la comunidad cristiana en un compromiso activo y a largo plazo. Sugerimos colectas especiales, la difusión de la información  y la oración por las víctimas.

Se facilita la información de la cuenta de Cáritas Diocesana destinada a la emergencia para que sea el vehículo que canalice la solidaridad de nuestra Diócesis ante la emergencia.

A fecha de 11 de febrero, las aportaciones de colectas parroquiales, templos y donaciones particulares que se van dedicando a esta primera fase de la emergencia ascienden a 48.605 €. 


Campaña  CÁRITAS CON FILIPINAS

UNICAJA    ES08 - 2103 - 4000 - 64 – 0030000001



Información y seguimiento de la Campaña en Cáritas Diocesana.

Cáritas Diocesana de Cádiz y Ceuta
956.21.46.91 / 956.21.48.85

http://www.caritas.es/cadizyceuta

TESTIMONIO DE UN VOLUNTARIO: LA HISTORIA DE JASPER
 
El día 8 de noviembre, llegó el tifón Haiyan, la peor tormenta que haya azotado nunca Filipinas. Jasper de 17 años, es un voluntario de Caritas Filipinas y nos cuenta qué pasó:

“Entre las ocho y las diez de la mañana, ya se registraban vientos fuertes y persistentes, e intensas lluvias. Yo nací en 1996 y he vivido otras tormentas, pero este tifón ha sido el más fuerte de todos y también el que más destrucción ha traído y en el que más gente han fallecido; todavía ni sabemos exactamente cuántas personas, pero sí que serán muchas.
Numerosos edificios se derrumbaron y ni tan siquiera los edificios grandes se mantuvieron en pie. La mayor parte de nuestras pertenencias están destruidas, incluso nuestros dormitorios. Algunos de nosotros no tenemos uniformes y todos nuestros libros están mojados.
Es realmente cierto que cuando alguien necesita ayuda y la gente ve que lo necesitas, siempre está la respuesta de la divina providencia de Dios. Están llegando hermanas de otras diócesis y voluntarios de otros países para ayudarnos. Realmente hemos sido bendecidos.
Hacemos paquetes de ayuda, distribuimos agua y tantos alimentos como podemos. Pero todavía no es suficiente; necesitamos más voluntarios y más provisiones para distribuirlos. Las personas que los reciben están felices cuando se llevan el agua mineral, se sienten satisfechos porque saben que todavía queda alguien que se acuerda de ellos.
La Biblia dice que cuando se da algo a alguien, Dios devolverá el ciento por uno. Yo estoy muy agradecido a todas las personas extranjeras que ayudan a Filipinas. De una cosa sí estoy seguro; que nos levantaremos con la ayuda de todos, extranjeros y filipinos…Todos juntos.
Desde el tifón, Cáritas ha ayudado a más de 500.000 personas con alimentos, agua y refugio. Por favor no nos dejéis, seguid rezando por Filipinas”.

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