09 marzo 2011

Cuaresma y Cáritas - Carta Pastoral

Caminar bajo la sombra de la Cruz de la oración, el ayuno y la limosna.

El ayuno y la limosna en la cuaresma son parte de la rica tradición cristiana, Uno de sus significados es poder dar de lo superfluo propio a los que carecen de lo necesario. Cumplir con la intención profunda del ayuno cuaresmal tiene que llevarnos a recortar muchas cosas innecesarias. Se gasta y se derrocha, como si no existiera la situación económica y de paro. Hay que compartir no solo lo superfluo, sino también de aquello que necesitamos para nuestra vida.

La familia es escuela de caridad donde aprendemos desde pequeños a compartir con los demás. Reunidos a lo largo de la jornada, diariamente, podemos reservar un tiempo para la oración en común y para aportar una parte de nuestros bienes ahorrados en ese día. Y así, al final de la cuaresma, este compartir lo entregaremos en la tarde del Jueves Santo, en la colecta destinada al Fondo Diocesano de Solidaridad que Cáritas Diocesana distribuye entre los proyectos de promoción a favor de personas y colectivos en situación de exclusión.

Pero no sólo debemos ser generosos con los demás. Jesús nació pobre y vivió pobre entre los pobres de su tiempo, por eso, nosotros, sus discípulos, debemos adoptar formas de vida austeras y coherentes con el modo de vida que propone el Evangelio. Sólo así seremos creíbles en el mundo.

Los difíciles tiempos que vivimos nos reclaman un mayor índice de compromiso con la realidad sufriente. Enfermos, mayores en soledad, jóvenes sin esperanza, hombres y mujeres que han perdido su empleo, niños abocados al fracaso escolar, y una larga lista de sufrimientos, esperan, al borde de los caminos de nuestro tiempo, la ayuda desinteresada de la Iglesia. Es necesario salir de nuestras cómodas realidades y descubrir que podemos darnos en abundancia, que la entrega a los demás es el verdadero camino de santidad. Participar como voluntarios en proyectos e iniciativas sociales de la Iglesia y de otras entidades que buscan la justicia y la dignidad de nuestros hermanos, es también una forma adecuada y evangélica de testimoniar el amor de Dios por todos.

(Extracto de la Carta Pastoral de Cuaresma escrita por D. Antonio Ceballos, Obispo de Cádiz y Ceuta).

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